periódico sin permiso

periódico de agitación

Sin Permiso n°5 en las calles!

textos:

– A desalambrar, ocupar y resistir.

– De machos, burócratas, fascistas y latifundistas

– Acción directa y asamblea. El caso del enrejamiento de la Plaza Uruguaya

– Noticias breves (a desalambrar! / Escapistas Itagueños / Incendio en la Chacarita / Grecia ardiente)

– Acción directa

– Policía comunitaria. El regreso del pyrague

– Destacados del mes: la juventud comunista paraguaya

– Gallinas ~ Rafael Barrett

Descargar acá: http://www.mediafire.com/?hu6c41581mij9cg

 

Y los números anteriores:

Sin Permiso 1: http://www.mediafire.com/?tiufmd9nmiuxoia

Sin Permiso 2: http://www.mediafire.com/?qo7wilu3074m5xh

Sin Permiso 3: http://www.mediafire.com/?jc8ixhh69thn645

Sin Permiso 4: http://www.mediafire.com/?d46ytf1bv2jxfcq

Actividad solidaria en la Chacarita

Afiche de agitación contra el enrejado de la Plaza Uruguaya

afiche plaza uruguaya

Espacio público? Mba’e pio péa?

Público • adj. Perteneciente o relativo a todo el pueblo

Espacio público • lugar donde cualquier persona tiene el derecho de circular

Algo extraño está ocurriendo en esta ciudad. Durante las últimas semanas la presencia policial en el centro parece haber aumentado, alcanzando niveles que hacen recordar la oscura época de la dictadura. Más preocupante aún es la actividad de los uniformados: colocados estratégicamente, detienen personas, pidiendo su documento de identidad, preguntando de dónde vienen, a dónde van, qué hacen. Desde luego, los buenos ciudadanos trajeados no tienen nada que temer. Controladas son las personas con aspecto ‘sospechoso’: pobres, marginados, jóvenes con onda subcultural, gente con cabello largo, piercing o tatuaje. En fin, todxs aquellxs que no encajan en las normas establecidas, la famosa “normalidad”.

Generalmente, los controlados se someten de manera silenciosa –aunque impotente- a estas prácticas humillantes. Si alguna víctima osa preguntar sobre el porqué del control, la respuesta de los cerdos uniformados es casi siempre la misma: “es un control de rutina”. Si te resistís o no llevas tu documento, te esperan un par de horas en el calabozo. Si al verificar tu número de cédula encuentran una orden de captura, terminas en la cárcel.

Mientras tanto, Carlos Filizzola, el Ministro del Interior de la izquierda, está haciendo el trabajo de la derecha mejor que la misma derecha. Con orgullo, presentó su proyecto de ‘Policía Comunitaria’, que se está probando en Fernando de la Mora y que pronto entrará en vigor en todo el país. La idea es incitarles a los vecinos de, al puro estilo pyrague, ante cualquier hecho ‘sospechoso’, tomen contacto con escuadrones de los cerdos que circulan en moto grandes y nuevas –la represión sí tiene presupuesto para invertir- por los barrios. Resultado: más policías (pagados y no pagados) irritantes por todos lados, menos confianza entre los vecinos, más control sobre nuestras vidas y menos espacio para circular libremente.

¿Qué tiene de ‘pública’ una plaza enrejada y vigilada por guardias, como la Plaza Italia y dentro de poco la Plaza Uruguaya? ¿Y qué pensar de la amarga ironía de la Plaza de la Libertad, donde una ronda de tereré con amigos puede ser interrumpida en cualquier momento por un uniforme que exige mostrar la cédula?

El espacio público está cada vez más invadido y controlado, no solamente por la policía, sino por todo el sistema. Es difícil encontrar una calle en el centro Asunción donde los humos negros de los colectivos no ensucien nuestros pulmones. Son escasos los lugares donde uno puede sentarse tranquilamente sin preocupación. Por todos lados, y en cualquier momento nos vemos confrontados con publicidad llamativa que nos quiere estimular a consumir siempre más tonterías. ¿Y quién conoce un barrio popular que no está siendo destruido por el chespi?

Más allá de la ciudad la cosa no está mejor. ¿Dónde quedan selvas vírgenes y arroyos limpios? La inmensidad de los campos está limitada por alambres y el ambiente, envenenado por agrotóxicos y transgénicos.

El concepto ‘espacio público’ pierde cada día un poco más de sentido. No existe un afuera del sistema, no quedan lugares que no sean dominados por el capitalismo y el Estado. Cualquier persona con deseos de vivir la libertad inevitablemente choca con la realidad de este mundo, varias veces al día.

Lastimosamente, la mayoría de las personas que nos rodean deciden resignarse y aceptar la realidad impuesta. Sin cuestionar siguen el camino clásico: ir al colegio, trabajar, consumir, casarse, tener hijos y… morir lentamente. Algunos se conforman con las pequeñas comodidades que ofrece el sistema, como un autito o un blackberry. Otros utilizan los fines de semana para soltar todas las frustraciones después de una semana de laburo o aburrimiento escolar: gritan y pelean en los estadios, se emborrachan o se pierden en la dependencia de las drogas.

Para los que queremos más en esta vida, los apasionados de la libertad, queda un solo camino: chocar con la realidad y seguir chocando. Vivir el conflicto y luchar contra cualquier elemento o persona que limita nuestros sueños. La conquista de la libertad y la dignidad empieza por un NO, por un japiró hacia la autoridad. Rehusarte a ser controlado por la calle, expresar tus ideas y rabia, sabotear la normalidad, protestar,… Nuestro arsenal rebelde no tiene límites.

¡A multiplicar y conectar los choques contra el sistema!

¡Tenemos una vida que recuperar y un mundo que ganar!

Chacariteños resisten y piden una vivienda digna para todos

Un grupo de aproximadamente cien pobladores de la zona chacariteña conocida como Barrio Chino marchó el 17 de noviembre por el centro de Asunción, pidiendo “vivienda digna o indemnización justa”. Los manifestantes se dirigieron hacia el ministerio de obras públicas (MOPC), cerrando varias esquinas en el microcentro. Durante toda la manifestación, los vecinos gritaron consignas, explotaron petardos, repartieron panfletos a los pasantes y pintaron grafitis por el trayecto.

Alrededor de unas 40 familias están tomando la lucha en sus propias manos, la viven desde la primera persona y se organizan en una asamblea autónoma, algo que merece nuestra solidaridad.

Son familias que están amenazadas por el proyecto denominado “Franja Costera”, que ya está siendo implementado por el MOPC y la Municipalidad. Esto, para los chacariteños implica abandonar el lugar donde siempre vivieron. En términos prácticos, significa desalojar el Barrio Chino (y próximamente gran parte de la Chaca), destruir un modo de vivir, un tejido social. El gobierno está separando vecinos, rompiendo relaciones y amistades. Estamos hablando de un proyecto que va a cambiar profundamente la vida en Asunción. Un cambio que se presenta como abrir la ciudad para todos, crear más espacio público, dar acceso al río. Todo lindo. Pero la realidad es otra.

Si miramos quienes están detrás de este proyecto, no nos cuesta mucho adivinar sus objetivos principales. Un puñado de inmobiliarias, especuladores y empresarios sin duda ya están pensando en donde van a construir un shopping o un barrio cheto. Ciertamente, la Avenida Costanera va a abrir la zona, principalmente para turistas, la clase media consumidora y el capital en general.

Para eso, se tiene que borrar la Chacarita (una mancha en el paisaje), echar a los pobres de la vista,  ignorarlos, como si fuera que no existen. Quieren mudar a los chacariteños a la periferia, donde no ‘molesten’ pero donde les esperan las mismas miserias: vivir en una choza, en un barrio donde reina la pobreza y donde el chespi destruye cada día a más jóvenes. Lejos del centro tendrán aún menos perspectivas: la mayoría de los pobladores actualmente trabaja como vendedor ambulante o reciclador de basura; trabajos informales que dependen de su ubicación céntrica.

Cualquier persona que haya visitado los barrios de la Chaca, puede darse cuenta que es un lugar de convivencia donde la vida fluye. No todo es chespi. Mujeres y hombres reciclan basura, se juntan, toman tereré y conversan, juegan pikivoley, aprenden costura, organizan fiestas comunitarias; los niños inventan juegos, van a la escuelita de fútbol, de danza. Es un barrio donde se forman y fortalecen amistades y se generan conflictos, muy propios de cualquier interrelación humana. Viven sus alegrías y miserias en un espacio común. Un lugar lleno de vida que tiene que desaparecer.

La Chaca es sólo uno de los tantos lugares que es obligado a ceder ante un proyecto donde manda el dinero.

Unas palabras sobre los ‘trabajadores sociales’

Por supuesto, el MOPC necesita trabajadores sociales, gente con tacto, para poder ejecutar su proyecto. Los tiempos de la mano dura ya pasaron. En el Barrio Chino tienen a estas alturas bastante experiencia con la ‘cara social’ del MOPC. Por suerte, los pobladores entendieron ya muy bien cuál es su función. Si querés hacer una pequeña prueba, mencioná el nombre de Pompeya Cazal en el barrio y los vecinos te darán cien ejemplos del trabajo manipulador de esta trabajadora social (actualmente los vecinos se niegan a hablar con ella). Son estos trabajadores los que convencieron a la mitad del barrio de largarse con una indemnización miserable. Son éstos los que hicieron varios intentos (algunos lastimosamente con éxito) de dividir al barrio, comprando a los dirigentes de la comisión vecinal anterior y quienes declaran a la prensa que todos los vecinos que todavía resisten son ‘microtraficantes’. En un video que promociona la Avenida Costanera, el MOPC intenta darle vergüenza a la gente por no pagar luz ni alquiler, por ser chacariteños, por vivir en un barrio donde hay mucha miseria y drogas. Les culpa de su pobreza. Además, da el eterno mensaje: “con un poco de esfuerzo, todos pueden salir de la pobreza”. Una mentira, obviamente.

Noticias breves

Dictadura Nunca Más

El día 3 de noviembre frente a la junta gubernamental del partido colorado, ubicada sobre la calle 25 de mayo, se realizó un acto de protesta bastante apreciable. Es que en el interior de edificio se hizo el lanzamiento del nuevo libro de Von Lepel  “Refutando falacias sobre el gobierno del general Stroessner y anécdotas con él mismo”.

El autor del libro, quien desempeñó cargos avanzados durante el mandato del general como diputado, presidente de la Corte Suprema, etc, fue uno de los “tantos” benefactores del régimen que mantuvo en luto al pueblo por 35 años de dictadura militar.

Alrededor  de 100 personas, entre víctimas de la dictadura, militantes de izquierda, estudiantes y gente sin partido, asistieron al escrache durante el cual se realizaron cánticos, pintatas en los muros del local colorado, se arrojaron huevos al edificio y a los que salían de éste. Durante el acto de protesta, se produjeron leves incidentes con las fuerzas del orden y fotógrafos que trataban de individualizar a los manifestantes, además de colorados que en cierto momento arrojaron proyectiles hacia los manifestantes (pequeñas piedras).

La manifestación se extendió hasta el fin del acto de los colorados. Tras esto, los manifestantes se dispersaron…

No hubo heridxs.

Conmoción en las cárceles de la democracia

Tumulto en el “Centro de Rehabilitación Social” (en realidad es una cárcel para menores) de Cambyretá, Itapua el pasado 23 de noviembre. Cansados de los insultos verbales y los fastidios de los guardias y enojados por la prohibición de visitas y el encierro en general, 16 internos decidieron ocupar su pabellón. Quemaron colchones y las parillas de las camas, destruyeron partes de la infraestructura y se enfrentaron con los guardias. Fue necesario un escuadrón del Grupo de Operaciones Especiales para reprimir la rebelión. La directora de Institutos Penales (la que maneja todas las jaulas estatales en este país) Olga Blanco, declaró que no hubo heridos.

La misma, encabezó personalmente – arma en mano – una brutal represión en la noche entre el 2 y el 3 de setiembre, en la cárcel de Ciudad del Este. 70% de los presos amanecieron con marcas de golpizas, balines de goma y torturas. Nada menos que 41 guardiacárceles están acusados de haber participado. Los guardias en cuestión utilizaron el miserable argumente de que ‘sólo ejecutaban órdenes’. Olga Blanco (también acusada) por su parte declaró que solamente se trataba de un cateo.

Enfrentamientos en Viñas Cue

A veces cuesta entender cómo tantas personas pueden conformarse en un mundo como este. Todos los días nos tropezamos con tremendas injusticias, sin embargo reina la paz social. El humano es un bicho curioso y, hay que admitirlo, su capacidad de adaptación no tiene límites.

Pero de vez en cuando, aunque todo el contexto parece desfavorable, ocurre lo contrario. Un corto circuito en la maquina democrática de pacificación. Son los momentos en que cierta gente, a veces sóla, a veces con miles, decide tomar el camino de la rebeldía. Son lindas sorpresas que nos dan fuerzas para seguir.

El pasado 6 de diciembre, la policía tenía agendado el desalojo de un terreno municipal en Viñas Cue. Un par de días antes, un grupo de 400 personas ocupó dicho espacio para construir viviendas. Entre 600 estaban las tropas de Carlos Filizzola (Frente Guasu): 90 antimotines, 35 de la montada, 450 canas normales, un par de asesores jurídicos y dos carros hidrantes para completar.

Aparentemente los ocupantes no compartían el punto de vista del Estado… En vez de salir cabizbajos y ceder ante la intimidación policiaca, decidieron pelear. Siguieron cinco horas de intensos enfrentamientos entre las fuerzas represivas y cientos de ocupantes encapuchadxs de todas las edades y sexos. Palos contra cachiporras, piedras contra balines de goma, bombas molotov y petardos contra la policía. Finalmente se logró desalojar el terreno, pero los disturbios siguieron en el barrio. Lugareños dicen que la policía tiró gases lacrimógenos en viviendas, pegando a todx aquel que se movía.

Pero la represión tiene muchas facetas: después de la violencia policial, la prensa y el aparato judicial empezaron su trabajo criminalizador. 27 personas quedaron detenidas e imputadas. Otros tantos tienen orden de captura.

¡Solidaridad con los rebeldes de Viñas Cue!

¡Libertad Inmediata a lxs 27!